Cuentan antiguas leyendas que en los más profundo de los bosques habitan unas pequeñas criaturas llamadas gamusinos y calandracas, a las que sólo unos pocos afortunados han conseguido ver. Existe un truco para encontrarlas: no las busques con la vista, ni con el oído, ni con el olfato... Sólo necesitas tu imaginación

miércoles, 12 de enero de 2011

RECREACIÓN DE UN POEMA DE PABLO NERUDA

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,

y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.

Parece que los ojos se te hubieran volado

y parece que un beso te cerrara la boca.



como todas las cosas están llenas de mi alma

emerges de las cosas, llena del alma mía.

Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,

y te pareces a la palabra melancolíca.



Me gustas cuando callas y estás como distante.

Y estás como que jándote, mariposa en arrullo.

Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:

déjame que me calle con el silencio tuyo.



Déjame que te hable también con tu silencio

claro como una lámpara, simple como un anillo.

Eres como la noche, callada y constelada.

Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.



Me gustas cuando callas porque estás como ausente.

Distante y dolorosa como si hubieras muerto.

Una palabra entonces, una sonrrisa bastan.

Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.


MI VERSION DEL POEMA

Me gustas cuando ríes en silencio,
Y me ves desde lejos, y mis manos no te tocan.
Parece que tu voz se ha ido
Y parece que un abrazo te hubiera callado.

Como todas las cosas están llenas de tu alma,
Están tristes.
Hada del sueño, te pareces a mí,
Y te pareces a una estrella.

Me gusta cuando ríes en silencio y estás como apagada.
Y estás como si estuvieras triste, hada en arrullo.
Y me ves desde lejos, y mi vista no te alcanza:
Déjame que me quede contigo y tu silencio.

Déjame que yo hable con tu silencio
Triste y brillante como la luna.
Eres como el cielo, silencioso y repleto de estrellas.
Tú eres como la luna callada pero iluminada.

Me gustas cuando ríes en silencio.
Cerca y lejos al mismo tiempo.
Una palabra entonces, un beso bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea verdad.

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